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Señora, nosotros no

Llega un nuevo Día de las Fuerzas Armadas con menos claros que oscuros -está siendo ya costumbre- y sin normalidad en el trato con los militares. No contamos en España con unas actitudes claras ante las cuestiones que afectan a la defensa nacional, y esto tiene su reflejo en la manera en que los diferentes gobiernos manejan el régimen del personal militar. Con mucha desgana.

Una muestra de ello es que el Día de las Fuerzas Armadas que se celebra en Sevilla el 1 de junio de 2019 constituye la primera ocasión en que un ministro de Defensa invita a asistir a este acto a las asociaciones profesionales de miembros de las Fuerzas Armadas. Es un hito, y queremos agradecer públicamente a la ministra Robles el haberlo hecho, porque lo lógico y habitual en otras instituciones es que las asociaciones profesionales estén presentes en este tipo de actos, como el Día de las Fuerzas Armadas o la Pascua Militar, en tanto que representan al personal. Igual que las asociaciones de jueces están presentes en la inauguración del año judicial, por ejemplo. Y así lo hemos hecho saber en alguna que otra ocasión.

No obstante, cuando la dignidad y el valor humano y profesional de los suboficiales están siendo claramente cuestionados por los responsables del ministerio de Defensa, ASFASPRO no puede aceptar esta invitación. Porque con nuestra presencia en tan importante acto estaríamos lanzando al colectivo militar y a la sociedad civil un mensaje falso e hipócrita de “sin novedad”, cuando la triste realidad es que la Escala de Suboficiales está siendo sometida a un constante ninguneo, desprecio y apartheid.

Porque no es de recibo que cuando se está celebrando a bombo y platillo el 525 aniversario del empleo de sargento, el grado de involución al que se nos somete sea tan grande que la normativa sobre enseñanza y promoción que actualmente está tramitando el ministerio de Defensa pretenda eliminar de facto la promoción interna del suboficial, no reconociendo la formación académica y de especialización o actualización, las titulaciones civiles ni la experiencia y el desempeño profesional. Es escandaloso: el sargento Arensivia de “Las historias de la puta mili” tenía más proyección de carrera que los actuales suboficiales con estudios de educación superior. Da la impresión de que el alto nivel de los suboficiales, con miles de titulados universitarios, molesta.

Nuestra carrera profesional es tan poco atractiva, y las retribuciones tan abrumadoramente bajas con respecto a las FCSE, que los sargentos y sargentos primeros de las Fuerzas Armadas ven que tienen mejor futuro como guardias civiles o como agentes de policía, y están opositando para ello. ¡Para descender de categoría profesional! ¿Y cuál ha sido la postura de la Administración? Pues se ha limitado a modificar la convocatoria de este año para acceso a la Escala de Cabos y Guardias de la Guardia Civil1, de manera que ha desaparecido la puntuación como mérito por ser suboficial de las Fuerzas Armadas para quienes se presentaban por acceso libre2. En cambio, sigue puntuando haber sido tropa y marinería. Cuando cualquier departamento de recursos humanos trataría de eliminar las causas que desmotivan y frustran a su personal, la respuesta del ministerio en este caso es claramente vengativa y humillante para los suboficiales: si no quieres arroz, toma dos tazas.

Pero el bloqueo al suboficial no es nuevo y cuenta con cierta tradición en España. Los suboficiales debemos tener algún estigma, porque cuando progresamos suenan algunas alarmas en el establishment y se corta rápidamente la vía. Sucedió a fines del siglo XIX con la Academia Especial de Sargentos de Zamora3. Los prejuicios sobre el “espíritu de procedencia” truncaron el proyecto. Por lo visto, el apartheid contra el suboficial sigue en vigor. Tuvo que ser la reforma militar de Azaña la que en 1931 creara el Cuerpo de Suboficiales; paradójicamente, fue la dictadura la que mejor trató la carrera de los suboficiales4 en los años 50, y en los años 70 una serie de leyes5 reformaban las escalas de suboficiales facilitando todavía una adecuada progresión de carrera que aseguraba edades idóneas para los diferentes empleos. Las sucesivas leyes6 que han regulado la carrera militar durante la democracia han ido arruinando este sistema hasta llegar a la desmotivadora situación actual. Esto no es un problema que sólo se limita a los suboficiales, porque afecta a la defensa nacional a corto y medio plazo.

Desde el año 2012, con la entrada en acción del Consejo de Personal, ASFASPRO viene exponiendo la situación de forma realista y leal, intentando el diálogo, pero parece que no hay voluntad alguna en abordarlo, a pesar de que autoridades civiles y militares del Ministerio de Defensa han reconocido el problema públicamente. La situación que vivimos es tan contradictoria e insultante que se eleva nuestro grado de indignación cada vez que tenemos que contemplar cómo se presume de luchar por la igualdad o los derechos de la mujer al mismo tiempo que se margina profesionalmente a las que son suboficiales. Una sociedad y unas instituciones públicas y privadas que denuncian cualquier tipo de discriminación no pueden consentir este tipo de segregación de un colectivo de casi treinta mil mujeres y hombres. Nadie puede mirar para otro lado ante la ignominia que se está cometiendo y mucho menos justificarla con excusas vagas y con un trasfondo de puro clasismo social.

Corren malos tiempos para ser suboficial en las Fuerzas Armadas. Se entiende así que la Junta Calificadora del Premio ASFASPRO decidiera dejar desierto el mismo en la convocatoria de 2019. Si con ocasión de su entrega7 en la anterior edición al general Fernández Maldonado se puso sobre la mesa la necesidad de dignificar la carrera del suboficial, parece que no ha calado el mensaje. Hoy los suboficiales estamos peor que ayer y no ha sido posible encontrar a ningún candidato que haya roto una lanza en pro de este colectivo. Parafraseando a García Márquez, los suboficiales no tienen quien se preocupe por ellos.

Con este agrio panorama, ¿cómo puede asistir ASFASPRO al acto del Día de las Fuerzas Armadas? ¿A celebrar qué?

Aplaudimos con mayor efusión si cabe el trabajo realizado cada día por los miles de hombres y mujeres de uniforme, porque somos plenamente conscientes de los obstáculos que tenemos que vencer para cumplir con la íntima satisfacción del deber cumplido cuando todo son adversidades: centenares de horas de trabajo que exceden la jornada establecida y que no son compensadas, deficientes instalaciones, falta de material y de repuestos, dejadez y falta de preocupación por el personal… y sueldos de miseria.

Somos conscientes de que está en juego la defensa de todos los españoles, y la hacemos posible en tan penosas circunstancias. Lo que no se nos puede pedir es que seamos hipócritas. Nuestra obligación es decir las cosas claras, y por ello ahora es necesario declinar la invitación a asistir a esta celebración. Acudir a una parada militar no es diálogo ni sustituye a una audiencia, es un símbolo, como lo es también el no acudir.

La pregunta que nos hacemos es la misma que se hace aquel que se cae a un precipicio y se coge a una rama: ¿Hay alguien?

 

 


1 https://boe.es/boe/dias/2019/05/15/pdfs/BOE-A-2019-7233.pdf

2 https://www.boe.es/boe/dias/2018/05/02/pdfs/BOE-A-2018-5949.pdf Véase Apéndice 1 sobre baremo de méritos.

3 https://www.sargenteria.es/wp-content/docs2015/academia_especial_sargentos_rafael_de_la_torre_casaponsa_trabajo_ganador_2015.pdf

4 http://www.pedea.org/descargas/Ley%20carrera%20militar/Un%20retroceso%20de%2077%20a%C3%B1os%20para%20suboficiales%20y%20tropa.pdf

5 Como la Ley 13/1974, de 30 de marzo, de Organización de las Escalas Básica de Suboficiales y Especial de Jefes y Oficiales del Ejército de Tierra. https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1974-541

6 https://www.asfaspro.es/index.php/component/k2/item/2541-promocion-del-suboficial

7 https://www.asfaspro.es/index.php/rss/item/2389-premio-asfaspro-edicion-2017

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