07/01/2019 - 

El estudio más secreto que está realizando en estos momentos el Ministerio de Defensa español no es el de la quinta generación de medios de ciberdefensa ni sobre inteligencia artificial, se trata de las retribuciones del personal militar. No el del personal del Ministerio, sino exclusivamente el del personal militar: a los representantes del personal civil del ministerio ya les explicó el Subsecretario de Defensa el pasado 26 de julio las diferentes vías para corregir la brecha retributiva con respecto a otros departamentos ministeriales.

Pero del famoso estudio ministerial de las retribuciones del personal militar nada se sabe. Es el secreto mejor guardado del Ministerio de Defensa. ASFASPRO pregunta por el estado del estudio en cada pleno del Consejo de Personal de las Fuerzas Armadas; ha habido preguntas parlamentarias sobre el asunto a principios de año y una proposición no de Ley el pasado diciembre y aprobada por unanimidad en el Congreso de los Diputados. La respuesta es como un mantra: el estudio se está haciendo.

En otras circunstancias no sería una mala respuesta, pero se trata del Ministerio de Defensa y en este ámbito sucede que en ocasiones las cosas “provisionales” duran siglos, como sucedió con el anterior Reglamento provisional de Archivos Militares (estuvo en vigor más de cien años). Con estos antecedentes ese “se está haciendo” resulta demoledor para el personal militar. Ha pasado ya la friolera de doce meses desde el anuncio a bombo y platillo del estudio por la anterior ministra de Defensa en la Pascua Militar de 2018. Y nada se sabe.

En la Pascua Militar de 2019 la actual Ministra de Defensa ha hecho énfasis en el gran esfuerzo económico realizado en programas de armamento, con un impacto en la industria. Más de 12.000 millones de euros en seis meses, según la prensa1. Pero ha sido incapaz de encontrar una milésima parte de ese capital para que nuestros militares en la reserva no sufran una segunda disminución de ingresos a los 63 años. Sobre esto y sobre las retribuciones de los militares ni una palabra.

No debe ser por falta de materia prima para las cuentas. La Memoria Informe del año 2016 del Observatorio de la Vida Militar, con sus conclusiones sobre retribuciones del personal militar, resulta abrumadora, así como las intervenciones en sede parlamentaria (Congreso y Senado) del presidente de dicho órgano independiente: nuestros militares necesitan unos sueldos dignos que no tienen.

La defensa de España no puede permitirse que la militar sea una carrera poco valorada en la doble acepción de la palabra, en la que atañe al respeto y en la que afecta a la compensación económica que merecen los hombres y mujeres que ponen su vida en juego en aras de la paz y la libertad que goza nuestra sociedad. Sí, ya sabemos que nuestra labor es impagable, pero nos gustaría llevar a casa un sueldo digno y justo, no una palmada en la espalda que no sirve para pagar las letras de la hipoteca ni la cesta de la compra.

En el año 2018 se cumplieron 30 años de la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas, en las que presta servicio en perfecta igualdad con sus compañeros masculinos. Se cumple aquello de que “en los ejércitos no hay hombres ni mujeres, hay estrellas y galones”. Eso es igualdad. Hay voces que afirman que un aumento en el porcentaje de personal femenino de los ejércitos sería indicador de una sociedad más igualitaria. Podemos estar de acuerdo, en la milicia cabe toda aquella persona que quiera estar y tenga la capacidad y la formación para ello. Ahora bien, y aquí tenemos las preguntas que debe hacerse la sociedad y quienes deciden el presupuesto, ¿qué carrera militar se ofrece a las mujeres y a los hombres que nos defenderán mañana? ¿Les damos entrada a unos ejércitos que retribuyen de forma digna y justa a sus miembros, para que estén así bien motivados? ¿O, por el contrario, a unas Fuerzas Armadas low cost, cuya operatividad recae en el esfuerzo del personal y en el sacrificio de sus familias, y cuyas retribuciones están a la cola del personal de la Administración? Un personal que está viendo que el escalón retributivo que lo separaba de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no deja de crecer. En esas condiciones, la pregunta es dramática, ¿quiénes van a venir a filas? ¿Los más preparados? ¿Quién va a manejar un armamento de última generación, altamente tecnificado y que cuesta millones? En su Memoria Informe del año 2017 El Observatorio señala que el sistema de selección de las Fuerzas Armadas “tendría que captar a lo mejor de la sociedad a la que tienen que servir con las aptitudes adecuadas para asimilar las capacidades necesarias para ejercer la profesión militar”. Con las actuales retribuciones del personal militar, ¿alguien se cree que se va a captar a lo mejor de la sociedad? Seamos serios.

Habló el Observatorio de la Vida Militar, ha hablado de forma reiterada y unánime todo el arco parlamentario en el Congreso… ha habido ya demasiadas palabras respecto a las retribuciones del personal militar, ya va siendo hora que haya hechos.

No están en juego unos pocos millones de euros en el presupuesto, lo que está en juego es la Defensa nacional.

 


https://elpais.com/politica/2019/01/06/actualidad/1546773223_780986.html

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