IV Seminario Internacional de Discapacidad Militar - Conclusiones

Durante los días 1 y 2 de abril de 2014 se ha celebrado en Granada el IV Seminario sobre discapacidad militar organizado por ACIME.

 

El objetivo de este seminario era tratar todos los aspectos, opciones y vías para dar cabida en el seno de las Fuerzas Armadas a todos aquellos militares discapacitados que, por una razón u otra, han tenido que abandonar su profesión o su carrera, por apreciarse que no pueden desempeñar sus funciones o las funciones de su puesto o cargo. Y, en el caso de ACIME, buscar los ajustes necesarios para integrarse ocupando ciertos cargos o puestos tanto en las FAS como en el ámbito civil.

En el acto participaron ponentes de diferentes nacionalidades; autoridades políticas, militares y expertos en la materia, entre los que se encontraban militares, juristas, escritores e historiadores. También se contó con la asistencia de prensa, afectados por discapacidad militar, estudiantes de la Universidad de Granada y representantes de algunas asociaciones como ASFAS y ASFASPRO, entre otras.

 

A lo largo de los dos días se hablaron de temas tan diversos como la historia de la discapacidad militar o el derecho de reparación, la adecuación de puestos de trabajo o, incluso, el dar cierta notoriedad al colectivo de retirados en acto de servicio. Hasta la fecha queda patente en nuestro país el total abandono al que han sido sometidos durante décadas.

 

Algunos de los ponentes han afirmado que no todo está en cubrir asuntos como la sanidad o las prestaciones, sino que existen otros derechos que deben ser contemplados. Y es en este punto donde más se han centrado: El derecho al trabajo, a poder seguir desempeñando su labor u otra, que esa persona vuelva a sentirse útil y no sea apartado de la que, por vocación, ha sido, y será, su profesión de por vida. Otros ponentes contemplaban la posibilidad de que esa labor fuera desempeñada en el ámbito civil, para lo cual sería necesaria cierta ayuda o tener esa puerta abierta para quien así lo deseara.

 

Por otra parte, los representantes de la administración, hicieron llegar su alta preocupación y sensibilidad hacia el colectivo de discapacitados de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad del Estado, asegurando que se va a trabajar en esa línea para llegar a conseguir revertir la situación actual y corregir lo que ellos mismos califican de “errores que se han ido acumulando con el paso de los años”.

 

Interesante la ponencia de un antiguo militar, don José Cano, un claro ejemplo de voluntad y de superación. Levantó a los asistentes y se llevó un merecido y largo aplauso tras su afortunada intervención, pues supo definir el sentir general de todo el colectivo de discapacitados y dejó muy claro que existen muchas opciones para conseguir que un militar que pasa a otra situación, siga siendo militar y que se le puedan seguir respetando sus derechos: Él, tras sufrir un fatídico accidente tras la explosión de un artefacto, y viendo posteriormente truncadas sus expectativas profesionales, se vio obligado a abandonar las FAS, pero logró sobreponerse ante sus limitaciones y hoy día es catedrático de historia.

 

         Respecto a los militares discapacitados en activo -aptos con limitaciones o APL-, solo fueron citados en dos ponencias, las llevadas a cabo por D. Miguel Angel Cabra de Luna (Director de los Servicios Jurídicos de CERMI) y por D. Juan Antonio Maldonado Molina (profesor titular de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad de Granada). Ambos destacaron, respectivamente, la necesaria eliminación de valoraciones negativas para este colectivo a efectos de evaluaciones, ascensos y destinos, y recordaron que hay base jurídica, no solo para la adaptación de los puestos de trabajo para el colectivo APL, sino para la integración de las personas con discapacidad en las FAS.

 

Conclusiones del Seminario:

 

Existe por parte de la Administración cierta voluntad de darle notoriedad al militar discapacitado para que pueda seguir formando parte o estar presencialmente en el seno de las FAS. Pero, da la impresión de que no tienen claro cómo hacerlo, ni qué deben hacer para que esto sea posible.

 

De hecho, ya en las FAS, contamos con un número de discapacitados en activo, los calificados como “útiles con limitaciones” o APL. En este caso, no han sido capaces de adecuar esos puestos de trabajo a este personal, ni tampoco han sabido crear otro puesto específico para que pueda desempeñar cualquier otra función que, aunque no fuera de su especialidad, fuera acorde a sus conocimientos y a esas limitaciones que no le impiden realizar otros cometidos o funciones. Si no han logrado adaptar puestos de trabajo a los útiles con limitaciones, ¿cómo encontrarán la forma de adecuar puestos de trabajo para quienes tienen una discapacidad mucho mayor y que, además, no exista discriminación con este colectivo de discapacitados? Debemos recordar que quienes tienen la mala suerte de tener una discapacidad, además suelen tener una consideración peor y pierden todas las expectativas de futuro, viéndose abocados a un fracaso profesional dentro de las FAS.

 

Tampoco parece que quieran ayudar o dar opciones para quienes se decanten por integrarse en el ámbito civil. Según están a día de hoy las leyes, quienes pasan a retiro por discapacidad tienen las puertas cerradas, y, en el caso de hacerlo, como explicó uno de los afectados, salen totalmente perjudicados, siendo imposible esta opción.

 

En cuanto al derecho de reparación, algunos de los ponentes y participantes resaltaron algunos aspectos como el de la recuperación de algunos derechos perdidos, el tema de los ascensos y condecoraciones y la integración en las FAS. Pero a lo largo del seminario tampoco quedó nada claro y parece que pocas medidas se van a tomar, o al menos pocas o poco efectivas.

 

En conclusión, parece que la preocupación por este colectivo, o esa tendencia a reparar la problemática, no es real, y que forma parte del entramado al que estamos acostumbrados a sentir los suboficiales de las FAS: parece que nos escuchan, que nos atienden, pero, a la hora de la verdad, ni se preocupan, ni lo harán nunca, a no ser que se vean forzados por la presión mediática y prensa. Y eso es lo que ha ocurrido en este Seminario, con el total de discapacitados militares que a través de sus asociaciones han empezado a hacerse ver y notar y que van cogiendo ímpetu y fuerza hasta tal punto que, de algún modo, les tienen que hacer caso y tener en cuenta.

 

En cualquier caso, un éxito, siempre que se tengan en cuenta los temas tratados a lo largo de estos dos días y lo que pueda salir de aquí. Ahora queda por ver qué van a hacer los políticos al respecto y si se van a tomar en serio o no ese compromiso, que esa es otra cuestión que nos conduce a la duda...

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