En la página web de la intranet del Ministerio se ha difundido una nota informativa del Mando de Personal del Ejército del Aire sobre el IPEC del año 2011.

El MAPER esperaba en general un descenso de las notas medias, pero esta disminución no se ha producido porque calificadores y superiores jerárquicos no han seguido con precisión el patrón establecido en la IG 60-04 del JEMA y, al menos en el 95% de los casos, han puntuado en exceso. El Mando considera que el número de calificaciones “B” (8,5) es exageradamente elevado.

Pero sin duda, confundir calificaciones justas con el seguimiento del patrón de referencia o percentiles de la IG 60-04 lleva al absurdo al propio sistema, pues supone la depreciación de la valoración objetiva proclamada por el art. 81 de la LCM.

Tratar de culpabilizar del fracaso del sistema de evaluaciones y ascensos a los propios calificadores y superiores jerárquicos no es la solución más adecuada. Debería profundizarse en los verdaderos motivos de estos resultados y si valores esenciales de comportamiento del militar como el liderazgo, la lealtad y el compañerismo pueden verse o se están viendo afectados.

No podemos olvidar que el liderazgo necesita del apoyo y cooperación del subordinado y que la lealtad y el compañerismo son expresión de la voluntad de asumir solidariamente el cumplimiento de las misiones de las Fuerzas Armadas, contribuyendo a la unidad de las mismas.

Es posible que estas calificaciones “desviadas” sean el reflejo de la unidad que debe caracterizar las Fuerzas Armadas, de arriba abajo y de abajo arriba, y que el modelo impuesto puede resquebrajar con resultados inciertos.

Quizás, lo que ven calificadores y superiores jerárquicos: militares que, como norma general, buscan alcanzar el más alto nivel de competencia profesional, no se refleja en las tablas EXCEL que maneja el Mando de Personal y la Secretaría Permanente para la evaluación y clasificación.

Aprovechando la modificación del régimen transitorio de la Ley de la carrera militar, debe abordarse un nuevo modelo de ascensos, que vuelva a centrar al militar en su genuina misión al servicio de la Nación y al mismo tiempo ofrezca opciones de ascenso basadas objetivamente en el mérito y capacidad.

Desde ASFASPRO apostamos por un sistema combinado de antigüedad y concurso-oposición, similar al establecido para la Carrera Judicial en el ascenso de juez a magistrado, o en el Cuerpo Nacional de Policía. Así, para el ascenso por clasificación, de cada cinco vacantes para el ascenso que se produzcan, cuatro se podrían efectuar según el orden de escalafón y la quinta vacante se podría proveer, entre el empleo inferior, mediante el sistema de concurso-oposición.

Me comenta alguien que lleva estrellas de seis puntas que continúa habiendo malestar entre los oficiales del Ejército de Tierra, sobre todo entre los que están pendientes de ascender a comandante, por el sistema de evaluación y calificación para los ascensos. Es un problema que se viene arrastrando desde lejos y que mejoró algo cuando en 2010 se introdujeron las juntas tripartitas de calificación, como informó en su momento ATENEA Digital, pero que reaparece cada vez que un profesional se considera perjudicado.
 
El sistema consta de tres grupos que aportan elementos para la valoración. El primero es el Informe de Calificación Personal o IPEC, el segundo recoge aspectos como la Trayectoria Profesional o los destinos y el tercero se ocupa de la Formación. Incluso aún queda un cuarto grupo sobre Pruebas Físicas y Sanciones que no suma, pero sí puede restar.

En concreto, el que recibe más críticas es el IPEC, porque tiene un peso enorme en la nota final de la que dependen los cambios de empleo. En los ascensos de capitán a comandante, ese IPEC pondera un 40 por ciento, pero, según mi comunicante, lo más problemático es que "es completamente subjetivo y puede llegar a ser hasta arbitrario". El IPEC se compone de tres elementos y lo elabora un comité formado por tres mandos, entre ellos el superior directo del evaluado, como parece lógico por otra parte, puesto que en teoría es el que mejor le conoce.

El primer elemento del IPEC es el de la Cualidad Profesional (mandar bien), que puntúa hasta un 1,6. El segundo elemento es el de las Cualidades Personales (buena relación con los compañeros, entre otras cosas) y puntúa un 1. Finalmente, el tercer elemento es el Prestigio Profesional (lo que piensa la gente del evaluado) con un 1,4.

El segundo grupo que entra en la calificación final contiene elementos como "Trayectoria Profesional" (1,3 puntos), "Destinos y situaciones" (2) y "Recompensas y Felicitaciones" (0,7 puntos), y también pondera un 40 por ciento.

Por fin, el tercer grupo es el de Formación (inglés, carreras universitarias, cursos militares, etc.) y pondera el 20 por ciento. Como se decía al principio, el cuarto grupo es el de Pruebas Físicas y Sanciones, que no suma y sólo resta si no se han alcanzado unos mínimos en las citadas pruebas o si ha habido algún arresto.
 
Mi comunicante considera más lógico que en lugar de que la nota final se basara en la proporción 40+40+20, debería hacerlo a la inversa: 20+40+40. Es decir, quitar peso a la evaluación subjetiva (el IPEC) para dárselo al tercer grupo que es más objetivo. Considera que actualmente, cualquier militar depende demasiado de "si le cae bien o mal" a su jefe

Los oficiales no son los únicos que se quejan del IPEC. También lo sufren los suboficiales y la clase de tropa. La Asociación de Suboficiales de las Fuerzas Armadas, ASFAS, califica este sistema como "la peor forma de aplicar los principios de mérito y capacidad que deberían presidir la carrera militar, y sin embargo siguen aportando un peso importantísimo a la nota final de las evaluaciones. Desde ASFAS pensamos que los IPEC,s han producido daños irreparables o de muy difícil solución, tales como saltos en los ascensos, destinos que no se han alcanzado, cursos a los que no se ha podido asistir, etc".

Esta asociación publicó en marzo un informe titulado "Problemática de la Escala de Suboficiales", en el que proponía "Eliminar de forma inmediata el uso de los IPEC´s como elemento de valoración en los procesos de evaluación, de asignación de destinos y de cursos, en tanto no se estudie dentro del Consejo de Personal un procedimiento más transparente, imparcial, eficiente y eficaz de valoración del desempeño. Subsidiariamente, si se considera necesario mantenerlo para evitar litigiosidad, reducir su peso en las evaluaciones a un 10% hasta que se disponga del citado procedimiento".

Un amigo que trabaja cerca de la Cibeles, en Madrid, reconoce que el IPEC "tiene un peso brutal en relación a otros conceptos", incluso todavía mayor para los ascensos a empleos superiores. Por ejemplo, de teniente coronel a coronel, donde la proporción es 50+40+10. Es decir, la ponderación del IPEC para coronel equivale a la mitad de toda la nota. Sin embargo, opina que este informe "podría ser equivalente a la entrevista personal que en el campo civil hace un experto en Recursos Humanos, que también tiene un importancia decisiva en los procesos de selección".

Este amigo mío me dice: "si me preguntas mi opinión, te diré que el proceso me parece justo tras la creación de las juntas tripartitas de evaluación, aunque también existen otros procedimientos de evaluación como el método de los 360º que podrían ser más precisos. Se ha mejorado, pero aún falta". Vamos, que el actual método tampoco acaba de convencerle.


Fuente: Atenea Digital

Va siendo habitual ver este titular en negrita y mayúsculas en el apartado V.- Otras Disposiciones, del Boletín Oficial de Defensa. Frecuente, porque en tan sólo 36 meses hasta ocho Instrucciones de los tres Jefes de Estado Mayor establecen, suben, bajan y derogan valoraciones, puntuaciones y fórmulas a aplicar en las evaluaciones.

No es de extrañar un número tan elevado, porque las órdenes Ministeriales publicadas sobre evaluaciones y ascensos no son pocas: siete.

Para tratar de aclarar órdenes ministeriales, instrucciones y resoluciones, los Jefes de Estado Mayor publican, además, guías e instrucciones generales o técnicas que acaban de rematar el maremágnum en el que se ahoga el evaluado.

El Informe personal de calificación (IPEC) constituye, conforme a la Ley 39/2007 de la carrera militar de 19 de noviembre, uno de los pilares fundamentales de los procesos de evaluación para el ascenso y para la asistencia a determinados cursos, tal y como prevé el Reglamento de Evaluaciones y Ascensos de las Fuerzas Armadas aprobado por RD 168/2009, de 13 de febrero. Su objetivo, es la evaluación profesional del militar en el desempeño de su profesión.

Sacamos a la luz un nuevo informe, que ya ha sido remitido a las autoridades del Ministerio y a los responsables de los grupos políticos que forman parte de la Comisión de Defensa, en el que, entre otras cosas, proponemos lo siguiente:

Eliminar de forma inmediata el uso de los IPEC´s como elemento de valoración en los procesos de evaluación, de asignación de destinos y de cursos, en tanto no se estudie dentro del Consejo de Personal un procedimiento más transparente, imparcial, eficiente y eficaz de valoración del desempeño.

Subsidiariamente, si se considera necesario mantenerlo para evitar litigiosidad, reducir su peso en las evaluaciones a un 10% hasta que se disponga del citado procedimiento.

Portada Propuestas

Ver el informe

ASFAS ha tenido acceso a un documento en el que, el mando por primera vez, y haciendo referencia al Informe Campaña Calificación 2011, reconoce:

“la disparidad de criterios aplicados por los Mandos para la calificación del personal subordinado”

y solicita:

“la aplicación de un factor de corrección que normalice las mismas”, o bien, que “las calificaciones correspondientes al año 2011 tengan exclusivamente un carácter experimental y no tengan ningún valor para Evaluaciones y clasificaciones y/o asistencia a Cursos de Capacitación y Superiores”.

En este documento (solo visible para los socios), se refieren únicamente a los IPEC,s correspondientes al año 2011, pero… ¿qué ocurre con los años anteriores?. ¿Han sido menos injustos los IPEC,s de años pasados?. ¿Se soluciona con esto la injusticia que suponen los IPEC,s?. Desde ASFAS aseveramos que no es así, tal y como ya se anticipó en nuestro informe titulado “Problemática de la Escala de Suboficiales”, y del que se puede ver un resumen a continuación:

“No podemos finalizar este apartado sin hablar del IPEC. Hasta el 1 de enero del 2011, fecha de entrada en vigor del la O.M. 55/2010, el sistema utilizado era torticero, injusto, subjetivo por definición y falto de transparencia; ya que puntuaban sobre determinados aspectos de las personas que, refutados especialistas en psicología, hubieran tenido dificultades en valorar y apreciar.

La Orden Ministerial 55/2010, de 10 de septiembre, por la que se determina el nuevo modelo y las normas reguladoras de los informes personales de calificación (IPEC), racionaliza determinados aspectos del sistema de calificación, pero sigue siendo un informe subjetivo, y por tanto injusto.

Se ha pretendido dar un formato más racional y ahora, al menos, se permite conocer las calificaciones, formular alegaciones y ser asesorado en aquellos aspectos que, a criterio del evaluador, se deban mejorar.

Explicado así, podría parecer que por fin se ha encontrado la solución ideal. Nada más lejos de la realidad. Desde la Jefatura de los diferentes Ejércitos, han dimanado normas de cómo se debe cumplimentar el IPEC. Cada Jefe de Unidad, a su vez, está interpretando esas normas a su particular criterio y llegamos al esperpéntico caso de que se deben cumplir, como máximo, un determinado número de porcentajes.

Citamos literalmente un párrafo recogido de una de esas normas ―De manera que la Junta, por ejemplo, determina primero CUANTOS Tenientes va a calificar y si son 10, por ejemplo, fija que 1 deberá ser Excelente, 4 serán Muy Buenos, 3 serán Buenos y 2 Serán Normales‖. El número de cada calificación viene determinado por el empleo que se ostenta.

Por último y no menos importante, está el tema de las alegaciones. A pesar de que se pueden hacer, estas se manifiestan ante el mismo evaluador, con lo que a nivel práctico, que es lo que le interesa al evaluado, no tienen ninguna repercusión efectiva.

La gravedad se acrecienta cuando estos informes, por su peso en la nota final de las evaluaciones, son la base sobre la cual se sustenta el futuro de los militares para su ascenso, destinos y realización profesional.

Aplicando el sentido común, desde ASFAS proponemos lo siguiente:

  • El estudio de la normativa sobre evaluaciones en el futuro Consejo de Personal y su posterior reforma, teniendo en cuenta especialmente el empleo al que se asciende.
  • Las evaluaciones deben basarse en métodos objetivos que valoren realmente el mérito y la capacidad profesional del interesado, como los cursos de capacitación y sus exámenes correspondientes o la trayectoria profesional: cursos de especialización, ejercicios tácticos, días de mar, misiones, mando de unidades, etc.
  • La publicidad y transparencia han de regir cada uno de las fases del proceso de evaluación, especialmente cuando el Órgano de evaluación modifique las notas finales.
  • En todo caso, el IPEC nunca podrá suponer más del 10% de la nota final.

Esperamos que esto sirva para que se cambien o eliminen los IPEC,s, pero…..  ¿cómo se reparan los daños ocasionados por la importancia dada a los IPECS  en evaluaciones pasadas? (saltos en los ascensos, destinos que no se han alcanzado, cursos a los que no se ha podido asistir, etc.).

Junta Directiva ASFAS.

Tras la llamada de atención del JEME en días pasados con respecto al resultado del Informe sobre los IPEC,s del año 2011, y de la que ASFAS se hizo eco en esta misma página, no se ha tardado mucho tiempo en reaccionar redactando nuevas normas particulares relacionadas con este asunto y que tratan de “orientar” al calificador en la forma en la que han de “calificar” a sus evaluados.

 En esta ocasión es el  TG. JEFE DE LA FUERZA TERRESTRE el que ha dictado esta nueva normativa, reconociendo que se han producido errores en la confección de los IPEC,s correspondientes al año 2011, y tratando de poner un poco de orden en este caótico asunto.

En su afán de corregir los errores detectados, y que se han venido produciendo desde siempre, aunque solo se reconozcan los de este último año, se dan unas instrucciones que habrá que aplicar para corregir dichos errores.

De las propias palabras utilizadas por el TG, se deduce una clara “amenaza” para aquellos evaluadores que no cumplan con la normativa establecida, entre la que se especifica que en el resultado final de la evaluación no podrá haber más de 5 calificaciones “A”, con el riego de que, en caso de no cumplir con esta “recomendación”, se podrá evaluar con posterioridad al superior jerárquico por no cumplir dicha normativa.

¿Les parece esto muy subjetivo?. ¿No se coacciona de alguna forma al evaluador?.

Esto es lo que lleva denunciando ASFAS desde hace mucho tiempo, pero con el desconsuelo de que,  en lugar de ver que se soluciona, en este asunto de los IPEC,s, se va empeorando.

Se puede leer el documento en el siguiente enlace, siendo accesible exclusivamente para los socios de ASFAS.

Nuevas normas del GEFUTER sobre IPEC,s

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